Diabetes
Contenido:
- 1. Definición
- 2. Consecuencias de la diabetes no controlada
- 3. Cómo prevenir el pie diabético
- 4. Recomendaciones alimenticias para pacientes diabéticos
1. Definición
Diabetes mellitus, enfermedad producida por una alteración del metabolismo de los carbohidratos en la que aparece una cantidad excesiva de azúcar en la sangre y a veces en la orina. Afecta a unos 150 millones de personas en todo el mundo. Algunas veces, la diabetes se debe a un tumor u otras anomalías en el páncreas que impiden la formación de insulina.
Es una enfermedad crónica que puede lesionar casi todos los órganos y en especial los ojos, los riñones, el corazón y las extremidades. También puede producir alteraciones en el embarazo. Sin embargo, si se sigue un tratamiento adecuado para la diabetes se puede disminuir el número de complicaciones y se puede llevar una vida prácticamente normal.
Se distinguen dos formas de diabetes mellitus. La tipo 1 o diabetes mellitus insulino-dependiente (DMID), denominada también diabetes juvenil, afecta a niños y adolescentes, y se cree producida por un mecanismo autoinmune. La tipo 2, o diabetes mellitus no-insulino-dependiente (DMNID), o diabetes del adulto, suele aparecer en personas mayores de 40 años y es de evolución lenta. Muchas veces no produce síntomas y el diagnóstico se realiza por la elevación de los niveles de glucosa (azúcar) en un análisis de sangre u orina.
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La insulina segregada por el páncreas controla la concentración en sangre de la glucosa. En una persona sana, la digestión del alimento induce el aumento de la glucosa en sangre y el páncreas libera insulina, que estimula la absorción de glucosa por parte de las células. También contribuye a transformar la glucosa en glucógeno, que se almacena en el hígado y los músculos como reserva energética. Las hormonas regulan la liberación de insulina estimulando la disminución de la concentración de azúcar en sangre, lo que a su vez frena la secreción pancreática.
En una persona con diabetes mellitus, el páncreas no produce insulina suficiente o el organismo no es capaz de utilizarla. Después de la digestión, si el páncreas no segrega la cantidad de insulina que se necesita, el organismo se ve obligado a descomponer las grasas para obtener energía, ya que no puede utilizar la glucosa para esto. Como consecuencia, se eliminan con la orina unos compuestos tóxicos llamados cetonas, que también se acumulan en la sangre y provocan acidosis cetónica, un cuadro grave que puede degenerar en coma o muerte.
Si el organismo no es capaz de utilizar la insulina, la glucosa se acumula fuera de las células y circula sin ser absorbida.
Si el organismo produce una cantidad de insulina insuficiente, los niveles de azúcar en la sangre se elevan de forma anormal y se origina hiperglucemia (niveles elevados de azúcar en sangre), produciendo en la sangre hasta cuatro veces la cantidad de azúcar normal. Las concentraciones elevadas de glucosa en sangre y orina deterioran la capacidad del organismo para combatir las infecciones y pueden provocar también acidosis cetónica. De esta forma, si al paciente diabético no se le administran inyecciones de insulina, pueden morir por la acumulación de sustancias tóxicas en el organismo.
Por el contrario, si se inyecta demasiada insulina en el cuerpo, la cantidad de azúcar en sangre se reduce hasta un nivel tan bajo que puede resultar peligroso, originándose la hipoglicemia (niveles bajos de azúcar en sangre) o shock de insulina.
La glucosuria es otro de los síntomas de la diabetes y consiste en la presencia de azúcar en la orina como consecuencia de los niveles elevados de azúcar en la sangre y la eliminación de éste exceso, por los riñones, en la orina.
El test crítico para determinar la diabetes no es ni la hiperglicemia, ni la glucosuria, sino la medida de tolerancia de azúcar en la sangre: después de la ingestión de azúcar, el individuo sano y el diabético muestran un incremento en los niveles de azúcar sanguíneo. En la persona diabética, estos niveles permanecen elevados, mientras que en la persona sana la glucosa se convierte en glucógeno.
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2. Consecuencias de la diabetes no controlada
La enfermedad diabética constituye, uno de los problemas sanitarios de mayor trascendencia, sobre todo por las complicaciones que produce, tales como:
EL PIE DIABÉTICO ocurre cuando una alteración clínica inducida por mantener niveles altos de glucosa en sangre produce lesión y ulceración del pie.
Las personas que han tenido úlceras previas tienen más riesgo de sufrir de pie diabético, además están en riesgo los pacientes con neuropatía y vasculopatías periféricas, movilidad articular limitada, deformidades óseas, nefropatía diabética y deterioro visual.
3. Cómo prevenir el pie diabético
- Se debe inspeccionar diariamente el pie para detectar lesiones, hemorragias, maceraciones. Se utilizará un espejo para la inspección de la planta y talón.
- Se puede inspeccionar el zapato para revisar que no haya resaltes o antes de proceder a calzar el zapato, inspeccionar con la mano su interior para detectar resaltes, costuras con rebordes o cuerpos extraños, que deberán ser eliminados.
- No caminar nunca sin calzado. Utilizar zapatillas amplias en lugares como la playa o piscina.
- No utilizar nunca la extracción de uñas encarnadas o callosidades. Acudir al podólogo.
Lavar los pies con agua y jabón, quitando bien el jabón y secando correctamente, sobre todo entre los dedos.
- Notificar a su enfermera o médico la aparición de hinchazón, enrojecimiento o ulceración aunque sea indolora.
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4. Recomendaciones alimenticias para pacientes diabéticos
El plan de alimentación es parte fundamental del tratamiento de la diabetes, tan importante como los medicamentos que está usando para el control de su enfermedad.
¡Ánimo! Si logra controlar los niveles de azúcar en sangre podrá llevar una vida normal sin complicaciones.
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